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Educar en la diversidad

En cualquier caso la familia y el sistema educativo deben garantizar su desarrollo integral como persona... y por eso desde FXLD te proponemos materiales y recursos adaptados para incluir la diversidad afectivo-sexual en las aulas y en las familias.

01 de enero del 2009  /  Padres / Madres
Dentro del amplio debate sobre el origen y el diagnóstico de la homosexualidad que se ha venido manteniendo desde finales del siglo XIX, hay una serie de elementos que se han ido aclarando progresivamente. Si fuera posible extraer de todo ello algunas conclusiones sobre el estado de la cuestión en nuestros días, deberíamos poner de relieve los siguientes puntos:

1. El hecho homosexual parece una dimensión inherente a toda sexualidad humana y a muchas especies del reino animal. Pertenece, pues, a la naturaleza.

2. Esta dimensión ha sido organizada, reconocida y experimentada de manera muy diferente a través del tiempo y del espacio por las diversas sociedades y culturas.

3. La civilización judeocristiana se ha distinguido por favorecer una actitud de rechazo y de condena. Este rechazo ha influido notablemente en las corrientes de opinión pública, en las disposiciones legales y sociopolíticas, así como en los enfoques con los que la ciencia occidental ha planteado la cuestión.

4. A este rechazo se le ha añadido el que el psicoanálisis, particularmente, ha puesto de manifiesto. Según algunos psicoanalistas, esta dimensión de la sexualidad humana moviliza fantasmas inconscientes que, generalmente, ponen en funcionamiento defensas no siempre saludables ni para el mismo sujeto ni para su grupo social.

5. No obstante, se aprecia una progresiva y cada vez más decidida tendencia a dejar la homosexualidad libre de connotaciones negativas, no tan solo en el ámbito ético y legal, sino también en el de la interpretación y diagnóstico clínico.

6. La imagen social y pública de la homosexualidad en nuestras sociedades occidentales evoluciona en la misma dirección que las disciplinas científicas. Los medios de comunicación, el arte, los movimientos de opinión, la política, etc., manifiestan conjuntamente una valoración diferente y una progresiva aceptación de la homosexualidad. Los estereotipos comienzan a derrumbarse.

7. Aún así, todavía hay amplios sectores de la población que mantienen muchos prejuicios sobre la homosexualidad.

8. En el campo religioso se observa una reconsideración del tema en cuanto a la interpretación teológica y a la evaluación moral, aunque, a nivel institucional, no todas las iglesias presentan la misma dinámica de tolerancia. En el campo católico es donde el sector institucional (no en sus bases, sino en sus reflexiones teológicas o morales) mantiene posiciones, en cierta medida, inamovibles.

9. En el cambio de consideración de la condición homosexual ha tenido un papel determinante la abertura de la investigación a espacios ajenos a los ámbitos clínicos que, en su momento, substituyeron a los religiosos, morales y penales en la teorización del tema. Ha sido en el espacio clínico donde la ciencia ha realizado las consideraciones más negativas sobre la orientación homosexual.

10. El debate sobre el origen y el diagnóstico de la homosexualidad se mantiene abierto en tanto que aún existen una serie de puntos por aclarar que impiden cerrar definitivamente el tema. Un conjunto de interrogantes sobre las causas últimas de la orientación homosexual permanecen todavía en el terreno de las hipótesis por esclarecer.

11. Cada vez va cobrando más cuerpo la hipótesis de que solo una actuación conjunta de elementos biológicos, psicológicos y sociales, en diversos grados de interacción, podría dar lugar a una orientación homosexual prevalente, generalmente establecida desde muy temprano. Las potencialidades existentes en cada uno de estos diferentes órdenes solo se activarían en la medida en que los otros también lo facilitaran.

12. La mayoría de los especialistas de las diversas ramas de la salud, ya no consideran que la orientación homosexual sea la expresión de un déficit de madurez humana, de una enfermedad o de un conflicto que genera un trastorno en la persona homosexual.

13. Se va consolidando, pues, la idea de que la homosexualidad no constituye una entidad clínica y que los conflictos psíquicos, de cualquier tipo, los podemos hallar tanto en la heterosexualidad como en la homosexualidad.

14. La opresión y el rechazo social interiorizado se considera el factor más importante de conflicto y de patología para los sujetos con una orientación homosexual prevalente. Este elemento es el que hace que, probablemente, podamos encontrar un mayor grado de neuroticismo y de conflicto psíquico en la población homosexual que en la heterosexual.

15. El conjunto de datos obtenidos hasta el momento provoca que, cada vez más, la práctica psicoterapéutica tenga que centrar los trabajos y objetivos básicos en la adaptación del homosexual a su condición y en la liberación de los elementos neuróticos que se le asocian. Cada vez se hace más extraño el proyecto psicoterapéutico de cambiar la orientación sexual, -un cambio considerado muy problemático de por si-, a causa de la profunda resistencia de toda orientación sexual a dejarse modificar.


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